(Para una correcta visualización de los contenidos recomendamos usar el navegador "Mozilla Firefox")

Citas:

Manuel Estrada Villodres
CONFERENCIAS PUBLICAS

La necesidad de ofrecer y compartir todo tipo de información relativa a la verdadera naturaleza universal del ser humano se hace cada vez más imperiosa, especialmente dado el estado de "oscuridad interior" que afecta probablemente a una más que notoria población. Y ello, tal vez, sea responsable de los complejos problemas existenciales que afectan y limitan el progreso humano de esta sociedad. Ya no se trata necesariamente de exponer realidades transcendentales relacionadas con una vida superior, sino sobre todo de descubrir en nuestro interior la semilla espiritual; que de ser adecuadamente alimentada ha de florecer provocando el surgimiento de un hombre liberado de los "oxidados escombros historico-culturales", que nos han sepultado bajo espesas capas de ignorancia. La sabiduría no es la acumulación de conocimientos ni el exceso de información, más bien es la adquisición de la verdad y su posterior aplicación vital en nuestras vidas, sin esa misma sabiduría que nos permita ver en el camino de la realidad la dirección adecuada, estamos abocados a una oscuridad inevitable.

Es por ello que el Patio de los Inquietos y yo como responsable del mismo ofrecemos gratuitamente todo tipo de conferencias a quienes esten sinceramente interesados en compartir el camino de la búsqueda de la verdad. Para ello se pueden poner en contacto a través de la dirección de correo medalamatia@gmail.com.

Manuel Estrada Villodres


Programas de Radio

Tras este enlace podrás acceder al archivo de programas grabados en nuestro canal de IVOOX.

Encuesta estática

Con el objetivo de mejorar nuestra difusión del programa de radio, solicitamos la participación de todos nuestro oyentes en esta encuesta que permanecerá abierta indefinidamente.

Para tener la idea de las escuchas reales, pedimos que sean honestos y no voten más de una vez, tan solo emitan un voto haciendo referencia al medio más habitual que utilizan.

Muchas gracias.


lunes, 3 de enero de 2011

La visión del Alba

Cierra los ojos en el instante de la luz que trepa sobre tus parpados y besa tus pupilas con una dulce caricia de átomos encendidos de amor, y ora en silencio, frente al templo invisible donde Él habita. Ama entonces la dulce serenidad del silencio.
Haz que duerman todas tus palabras, acalla los sonidos de tu mente...mira en tu interior la forma apacible del alma que late al unísono con tu corazón, y desnúdate de todo cuanto te cubre...entonces pon de rodillas tu humanidad entera, inclina la cabeza, pues se consciente de que te hayas frente a la presencia invisible del espíritu de Aquel que Habita en el Secreto e ilumina la Vida, y pronuncia las palabras del corazón;
"Padre Creador, mi amada fuente de luz, vengo a ti humildemente para ofrecerte el don de mi voluntad humana, para que tú la hagas merecedora de tu reino de amor. Sabes que no soy nada sin ti. He atravesado reinos llenos de riquezas, y me he sentado en los tronos de reyes y he comido en el banquete de la vanidad las dádivas del poder, pero sin tu luz, perezco entre las sombras, lleno de espanto y soledad. He recorrido las rutas lejanas de los siglos, y mis ojos cansados han visto todo, y han gozado de extrañas visiones de desbordante belleza, pero sin tu paz no cesan en  mi alma las guerras entre tantos que quieren abatirme en el campo de batalla que hay en mí. He visto los Mundos que orbitan alrededor de todos tus universos, pero sin tu amor, mi vida está vacía y el frío hiela mi esperanza. Padre, acepta mi ofrenda, Toma mi alma como una flor, y mi voluntad como agua de manantial verdadero y riega cuanto soy, haz que tu alma me llene como los rayos del amanecer llenan de luz al nuevo día..."

Publicado por Manuel Estrada  Villodres


El Amanecer de la aurora


Me susurró al oído palabras secretas que sellaron mi verdadero nombre. Me miraste como si yo fuera importante, y me conmovió tanto tu ternura entre risas de luz. Te mostré las grietas de mis manos sangrando historias de soledad dolorida, pero tú las besaste como se besa aun niño asustado. Te dije de mis fracasos, pero tú clavaste la daga de tu amor en mi pecho lacerado, y callado, lloré un perdón de lágrimas, rosarios engarzados del corazón abierto al nuevo día...
...Estaba de rodillas, junto al río. Contemplaba el agua viajar hacia un  más allá de espuma blanca, y oía sus cantos entre las rocas con un silencio latiendo inevitable junto a mi corazón... ¡Ven, acompáñame!...Tu voz sonó dentro de mí. Tu olor se confundió con las jaras y las fragancias del bosque... ¡Ven, acompáñame!...Me levanté, y los arboles mecieronse entre el aire como bailarinas de sutiles formas en la danza del atardecer. Al seguir tus pasos, sin darme cuenta, entre en mi corazón. Allí estabas, aguardándome desde hacía siglos...

Publicado Por Manuel Estrada Villodres 

 

Dando forma al hombre

He de limpiar mis manos de tanto barro. Quise en el arroyo tomar arcilla y con tu agua dar forma al hombre que hay en mí, pero frágil forma de lo etéreo, se deshizo con los primeros rayos del sol. Tomé de la piedra el mármol oculto, y se desmorono herida la columna por el viento inesperado. Entonces de rodillas implore tu magia, y una mano de luz y de aire me levanto aquel día...y enjugó mi llanto y me cubrió de amor...

Publicado por Manuel Estrada Villodres


 

domingo, 2 de enero de 2011

La espera


Mira mi silencio, no hables entre mis ojos, calla entre tantos sonidos antes de que amanezca. Hoy llame a tu puerta de nebulosas blancas hambriento de luz, pero la noche había robado el arco-iris de tu risa, y no pude oír la música celeste de tu aurora. Temblé y no pude evitarlo. Quise disimular el espanto de mi amor, pero mis miradas liberaron el deseo, y tu nombre estallo como un sol en mitad de la tormenta. Entonces unas lágrimas indefensas cayeron ante mí, indefensas, frente a tu inocencia, mas mi pecho se desmorono, y latidos de fuego consumieron el tiempo en un segundo... ¿dónde estás?...no te veo....sigo aquí, aguardando tu regreso....


Publicado por Manuel Estrada Villodres

sábado, 1 de enero de 2011

Alfa y Omega


Yo quise abrir el vientre de la montaña, para que brotase el manantial de aguas cristalinas que ocultaba. E hice como una honda herida entre sus paredes de dura roca. Mis manos sangraron y mis brazos, desmayados de tanto esfuerzo, cayeron inertes...s sobre mi cuerpo sudoroso. La piedra aun reseca por el sol del mediodía no dejo escapar una sola gota del preciado líquido. Entonces caí de rodillas sobre ella y llore un amargo llanto vencido por la derrota. Mis lágrimas resbalaron sobre las aristas, se hundieron entre las grietas perdiéndose en su interior. Entonces, de repente, el suelo de la montaña tembló abriéndose bruscamente, dejando al aire, libre, una fuente de aguas frescas y luminosas.

Publicado por Manuel Estrada Villodres