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Citas:

Manuel Estrada Villodres
CONFERENCIAS PUBLICAS

La necesidad de ofrecer y compartir todo tipo de información relativa a la verdadera naturaleza universal del ser humano se hace cada vez más imperiosa, especialmente dado el estado de "oscuridad interior" que afecta probablemente a una más que notoria población. Y ello, tal vez, sea responsable de los complejos problemas existenciales que afectan y limitan el progreso humano de esta sociedad. Ya no se trata necesariamente de exponer realidades transcendentales relacionadas con una vida superior, sino sobre todo de descubrir en nuestro interior la semilla espiritual; que de ser adecuadamente alimentada ha de florecer provocando el surgimiento de un hombre liberado de los "oxidados escombros historico-culturales", que nos han sepultado bajo espesas capas de ignorancia. La sabiduría no es la acumulación de conocimientos ni el exceso de información, más bien es la adquisición de la verdad y su posterior aplicación vital en nuestras vidas, sin esa misma sabiduría que nos permita ver en el camino de la realidad la dirección adecuada, estamos abocados a una oscuridad inevitable.

Es por ello que el Patio de los Inquietos y yo como responsable del mismo ofrecemos gratuitamente todo tipo de conferencias a quienes esten sinceramente interesados en compartir el camino de la búsqueda de la verdad. Para ello se pueden poner en contacto a través de la dirección de correo medalamatia@gmail.com.

Manuel Estrada Villodres


Programas de Radio

Tras este enlace podrás acceder al archivo de programas grabados en nuestro canal de IVOOX.

Encuesta estática

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Muchas gracias.


martes, 30 de noviembre de 2010

El Patio de los inquietos

Tal vez todos nosotros, los inquilinos habitantes del Patio, seamos en el fondo unos sentimentales que seguimos soñando con la magia de un mundo desconocido y siempre por descubrir. Probablemente ignoramos más de lo que sabemos, pero en la fuerza e ilusión de nuestro amor por el conocimiento alimentamos una esperanza que va más allá de las dificultades y obstáculos que nos desafían continuamente. El Patio es un rincón del alma surgido de vuestros sueños. Hoy, al levantarme, aun sentía el candor de las llamas que anoche crepitaron mansas dándonos calor. Me siento feliz y agradecido por saberos cerca de mí. Cada día os pienso y con mis sentimientos de amor alimento vuestro recuerdo siempre. Os doy las gracias, y humildemente os pido paciencia. Abriré las puertas del todo, y dejare que todos los sueños que habitan en el patio se enreden entre vuestros dedos como corpúsculos de una luz nueva. Recibid todo mi más sincero afecto.

Publicado por Manuel Estrada Villodres


martes, 16 de noviembre de 2010

El vuelo de la crisálida VII - Continuación

Crimea...era una enorme y armoniosa extensión de belleza y vida en constante movimiento. Athia se detuvo y sostuvo mi mirada, me pregunto sobre mis sentimientos... Estaba aturdido, invadido por una poderosa sensación de vitalidad y júbilo que me inflamaba como si un sol radiante orbitase en mi ser.
-Siento amor, le respondí un tanto ruborizado. Athia me sonrió y me invito a entrar por entre un hermoso arco marmoleo abrazado por tupidas madreselvas en cuya elevada corona se leía una curiosa leyenda: “Solo el Amor os permitirá entrar en la ciudad donde comienza la vida. Quien Ama, siempre perteneció a ella".
Jamás pude imaginar tanta belleza. Mi mente estaba ávida y hambrienta de conocer los secretos de Crimea. Y algo sorprendente fue sucediendo en mí al entrar en aquella deslumbrante ciudad rebosante de gentes desconocidas, luz y alegría, mi mente empezó a comprender la realidad que me envolvía a una velocidad impropia de mí natural y tosca torpeza. La mirada penetrante e inevitable de Athia me hablaba en silencio a cada paso que acertaba a dar en aquellas calles blandas, como de un material que se adaptaba a mi peso y facilitaba mi avance. Me llamó poderosamente la atención las casas, eran como cabañas redondeadas sustentadas en un lecho de vegetación sólida, que irradiaba una luz violeta que alcanzaba unos tres metros de altura y rodeaba el destechado y acogedor habitáculo. Pero lo que más me conmociono fue el increíble espectáculo racial y humano de criaturas de todas las formas, alturas y rasgos posibles. Era sencillamente extraordinario...El viaje empezó realmente.
Publicado por Manuel Estrada Villodres

El vuelo de la crisálida VII: "El mundo de las luces que hablan"

Caminábamos en un ruidoso silencio cuyos sonidos estremecían mis pensamientos y erizaban mi piel. Era todo maravillosamente imposible. Mi mente parecía estar más lucida que nunca, y aquel lugar... era tan diferente a cuanto había conocido en la Tierra-¿Dónde estaba? De pronto, movido como por un resorte, el ser que parecía liderar aquella comitiva de "hombres de nieve" me miró sonriente y habló de viva voz por primera vez...-Éste, querido y sorprendido hermano, es uno de los muchos mundos físicos preparados para recibir a los hijos del Universo Evolucionario del Padre. Es en sí mismo un planeta madre cuyas características básicas fueron copiadas y usadas para crear vuestros mundos originarios, de tal modo que al ingresar en ellos tras vuestra muerte física, no experimentáis ningún tipo de rechazo traumático, porque la vida no experimenta cambios aún...-¿Quién eres?. Soy Athia, uno de tus 7 agregados personales. Tú me identificarás como el ángel del conocimiento, y te serviré de enlace con todas las realidades superiores y seres sobrenaturales que formarán parte de tu progreso en los mundos que te han sido asignados a partir de ahora.
El aire mecía suavemente las ramas de frondosos y altos árboles que no supe distinguir. Desde que desperté en aquel resplandeciente "templo de la resurrección" no había tenido apenas tiempo para despertar. Desde el "templo" nos dirigíamos a una ciudad, de casas blancas de una sola altura que se encontraban semienterradas por una exuberante vegetación que se extendía hasta donde alcanzaba la vista, era, sencillamente, un deslumbrante estallido de vivos colores bañados por una luz matutina muy suave y reconfortante. De pronto, al encaminarnos hacia una suave colina, me sorprendió el sonido melodioso de un arroyo que discurría serpenteante hacia aquella luminosa ciudad. La serena y limpia belleza de aquel lugar me sobrecogió, y sin darme cuenta, por un instante, me olvidé de cuanto había vivido en la Tierra, e incluso de Rebeca y de mis hijos. El cielo estaba encumbrado por sedosos cirros que embellecían aún más el espectáculo azul de aquel mundo. Mis acompañantes me miraban de vez en cuando, sonriendo pícaramente, conscientes de cuantas emociones turbaban felizmente mi ser, sin detener su marcha. Y tras un tiempo que no sabía describir, llegamos a la ciudad que supe se llamaba "Crimea", una de las 70o ciudades de aquel mágico pero familiar mundo al que acaba de despertar, o llegar, ya no estaba seguro...
Publicado por Manuel Estrada Villodres


jueves, 11 de noviembre de 2010

El vuelo de la crisálida VI: "El despertar de un breve sueño"

La diáfana luz de una vela ligeramente torcida apenas iluminaba la habitación. La luz era suave y callada, como unos ojos humedecidos por la despedida del día...estaba agonizando. Las heridas sufridas eran demasiado dramáticas como para permitirme un día más de vida. Junto a mí, se encontraban varios de mis hermanos y amigos, Rebeca lloraba desconsolada contemplando impotente como apenas podía articular palabra alguna, y por entre las heridas aún abiertas seguía manando lenta y torpemente, hilos de una sangre macilenta. No supe cómo, pero de repente me vi envuelto en una niebla opaca que me produjo un progresivo sueño. Supe que iba a morir, todas las sensaciones habidas en mi fueron sustituidas por una extraña paz, y algo indescriptible serenó aquello que aún vibraba lacónicamente en mi ser. Quedé suspendido en sensaciones dulces, de una ternura difícilmente descriptible, jamás había sentido tal cosa...Y sentí que no estaba solo, y un sueño profundo, poderoso e inevitable, cerro mis ojos y definitivamente mi conciencia.
Fue como si amaneciera en mi mente. Tuve la sensación de despertar de un breve y reconfortante sueño. Jamás imagine cuanto comencé a vivir en aquel sorprendente, luminoso y bellísimo lugar. Esos seres estaban frente a mí, sonriendo felices contemplando mi cara estupefacta. Eran 7 hombres, de una fortaleza y altura extraordinaria que vestían con largas y nevadas túnicas que cubrían sus pies, el color de sus cabellos me llamó poderosamente la atención. Eran muy largos y blancos como aquellas nubes que se desplazaban lentamente en un cielo intensamente azul. De repente uno de ellos se adelantó y me abrazó. Sentí un calor que me inundó por completo. En mi mente resonó su voz, serena, afable y de una calidez sobrecogedora..."Bienvenido a la verdadera vida”. Al pronto los demás imitaron ese reconfortante gesto para mí, aún aturdido y sorprendentemente vivo. A mi mente acudieron instantáneamente Rebeca y mis hermanos, y una repentina tristeza invadió mi ser provocando un llanto inevitable. Entonces aquel maravilloso ser me toco el hombro y comenzó a hablar dentro de mi mente.
_Mi querido y confuso hermano, hijo de la Tierra, como ves no estás muerto, sino enteramente vivo por la Gracia de nuestro Creador y Divino Maestro. Has llegado hasta nosotros en este día de tu despertar para continuar y completar los infinitos circuitos de la vida en Las Casas de la Vid; los mundos donde todos los mortales son recibidos en la Misericordia y Amor de Dios. Ven con nosotros, te mostraremos la Verdad de cuanto por ahora debes conocer. No temas ni sufras por los tuyos, ellos también son hijos de nuestro amantísimo creador, y en la hora de su muerte, vendrán a morar junto a nosotros...
_Y yo, hipnotizado por la desconcertante majestuosidad de El, le seguí, uniéndome al grupo de esos extraños seres, y caminé por un sendero hacia un paraje de una belleza extraordinaria....
Y EL VIAJE CONTINUA.
Publicado por Manuel Estrada Villodres

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El vuelo de la crisálida V

No existen más requisitos que desear vivir, para hacerlo en el despertar de la muerte. Todas las ideas acerca de supuestos estratos de una subrealidad al morir, donde permanecen un tiempo los seres desencarnados que no han logrado un determinado estado evolutivo, son creencias vinculadas al mundo irreal de los fantasmas, las cuales han ido sobreviviendo a través de los siglos adaptándose a la idiosincrasia de nuestra sociedad moderna. La inmensa pléyade de seres celestes creados desde un principio para organizar y administrar el orden de la vida en los universos del Padre, hacen siempre un uso justo y sabio de sus poderosos atributos espirituales en el desarrollo de sus competencias. Y en la aplicación de las mismas en la existencia humana, aunque muchas veces no logremos entenderlo de tal modo. NO existen almas atribuladas a causa de sus "errores experimentales" en la tierra. No existe bajo ningún concepto ninguna forma posible de castigo, tal suposición resulta además de absurda, incompatible con la personalidad divina y amorosa del Padre y sus administradores. Muchos de los que creen tales suposiciones no se dan cuenta de que las mismas nacen del erróneo esfuerzo de muchos de haber convertido a Dios en un hombre-juez común como cualquier otro, y a sus universos en una compleja empresa donde ascender resulta muy laborioso. La verdad de cuanto sucede es totalmente distinta. Dios, el Padre de los Universos, es como una entrañable abuela con pantuflas y mandil que abraza incondicionalmente a sus nietos, puesto que eso es lo que realmente somos, sus nietos, ya que El Maestro, es nuestro verdadero Padre Creador. Por lo tanto, la tendencia generalizada entre todos los responsables de la administración de los universos es la aplicación de la misericordia y la sabiduría, y no de lo contrario, en la admisión de todos los mortales en los múltiples mundos materiales pero superiores destinados al progreso del ser humano. Al morir, y tras el breve pero reconfortante sueño de la muerte, todo mortal despierta físicamente, con su mismo cuerpo aunque modificado, en planetas similares al que dejamos atrás, para continuar desarrollando su alma y su mente universal en el punto que se detuvo. No existe perdida de la consciencia. Ni interrupción de la vida en ningún modo. No existen riesgos posibles relacionados con la pérdida de memoria. No existen lagunas en el ser que despierta, pues despierta con todos sus recuerdos y su identidad. NO existen jueces ni juicios sumariales. No hay razones para el dolor. Ningún mortal se pierde en supuestas zonas vacías del universo, sencillamente no existen. Los fenómenos relacionados con las realidades astrales, altas y bajas, obedecen a una realidad distinta, pero debéis de comprender que a ningún padre atento y sabio, se le pierde un hijo jamás, a no ser que este ese esconda, pero como da la casualidad que el Padre es omnipotente, esto no es posible. Confiar en El Padre y en su Creación...En ella, el viaje continua....
Publicado por Manuel Estrada Villodres
VALLE

El vuelo de la crisálida IV

Existe una excesiva pero confusa información acerca del hecho, no solo de la muerte, sino especialmente de los inquietantes acontecimientos posteriores a la defunción. Muchos de los supuestos, y creencias actuales sobre la muerte, aún contienen residuos culturales y antropológicos de antiguos mitos y leyendas perdidas en la oscuridad de los tiempos, cuando la humanidad alimentaba el culto a los fantasmas y la creencia en una vida de ultratumba.-Si supierais que la verdad es diametralmente opuesta a cuanto pensáis, gozaríais de una confianza serena en la muerte, que os libraría de toda la angustia asociada a la terrible oscuridad con que la interpretáis. La muerte no es inevitable. Pero en nuestro mundo resulta evidente que la misma supone el único camino para "viajar hacia el universo viviente y poblado del Padre". En otros muchos mundos civilizados que han alcanzado un notable progreso espiritual, ni siquiera deben morir para trasladarse al siguiente paso en la infinita escalera experimental de la vida en el universo. Cuando completan sus designios, los "custodios de la muerte" en un tipo de transporte especial, los trasladan hacia los mundos que vosotros también conoceréis tras vuestra muerte física. Morimos también porque vamos gastando la vida inútilmente, porque no sabemos vivir espiritualmente, pero esto no puede ser admitido por la ciencia, aún. La muerte es una de las experiencias más hermosas y gratificantes que jamás podamos vivir. Evidentemente no me refiero al como morimos, sino a la sorprendente vida que nos encontraremos al atravesar el túnel en compañía de los "custodios de la muerte". La muerte es la certeza más absoluta de que finalmente, tras nuestro azaroso periplo terrestre, seremos enteramente libres, y gozaremos no de "7 sino de 70 veces 7" oportunidades para lograr la verdadera y definitiva iluminación de nuestra mente y de nuestro corazón. Morir es bueno y necesario para una humanidad, la nuestra, terriblemente contaminada por los nocivos y pestilentes venenos del egoísmo, el consumismo ciego y sordo, la ira y el miedo, el dolor y la desconfianza. Si no muriésemos, ¿en qué momento podríamos descansar un rato y contemplarnos a nosotros desde otro ángulo de visión? Además, morir es aprender a renunciar a todo lo efímero e insustancial del mundo material. Debemos con el tiempo, y gracias a la inevitabilidad de la muerte, aprender a desapegarnos de todo cuanto creemos poseer, las cosas, las casas, la juventud y el vigor, nuestros seres queridos e incluso nuestro cuerpo fisíco; la muerte, como dice mi buen amigo Eleuterio Sánchez "El Lute”, es justa y democrática, nos reserva, sobre todo a los que aún no han muerto, la sorpresa más maravillosa e increíble que nunca os podríais imaginar. Siempre le estaré agradecido, a mi Amado Maestro, por regalarnos la inmortalidad. Y solo la muerte, vuestra muerte, os mostrara la entrañable verdad y esperanza de cuanto escribo...Y el viaje continua...
Publicado por Manuel Estrada Villodres

martes, 2 de noviembre de 2010

El vuelo de la crisálida III

Las sociedades civilizadas en los mundos celestes, están basadas en el principio de la fraternidad espiritual, y en ellas no existe diferencias socio-políticas que creen a priori grupos elitistas ni separatistas. El necesario pero temporal fenómeno de la política en las mismas sociedades, resulta el esfuerzo de sus ciudadanos para alcanzar un concepto socio-cultural de democracia avanzada e iluminada por la sabiduría de sus miembros. Pero la política está destinada a desaparecer, siendo sustituida por un método de civilización que descansa en los principios de la Hermandad Universal. No existen mecanismos de regulación de la Justicia que guarden parecido alguno con nuestros instrumentos legislativos y judiciales. Los gobiernos de lo Alto desarrollan sistemas prácticos de justicia que proyectan sobre todo ciudadano una sabiduría profunda que atempera suave y fácilmente toda controversia posible. No existe la más remota posibilidad de encontrarnos en dichos mundos con crisis sociales o sucesos de marginación aparente. Las sociedades celestes, todos nosotros tras morir, dedican largos periodos de tiempo "de allá" a la Educación espiritual, y a la progresiva adquisición de valores cósmicos. No hallaremos en estos mundos jueces críticos que juzguen nuestro pasado. Lamentablemente para los moralistas que confían en que los "impíos sean ajusticiados" eso no sucederá jamás. La vida continua por siempre, y allí, al amanecer seremos conscientes de todos nuestros errores por nosotros mismos, y del tiempo que perdimos en la tierra buscando la luz de la vida entre los escombros de la ambición y del egoísmo...Y el viaje continua...
Publicado por Manuel Estrada Villodres

El vuelo de la crisálida II

La aventura espiritual comienza verdaderamente al dejar este mundo atrás, por lo menos de un modo infinitamente más consciente. Normalmente todos los mortales resucitados lo hacen, es decir despiertan, a los pocos días después de haber muerto "físicamente" en sus planetas o mundos originarios. El despertar supone en sí mismo una de las experiencias más impactantes que por siempre abrigaran nuestra alma, y este entrelaza nuestra consciencia con los días últimos de nuestra existencia mortal encadenando de un modo armonioso y lucido toda la información de la memoria humana, sin pérdida de recuerdos importantes y sobre todo, por supuesto, de la Identidad. En el lugar donde despertamos no hallaremos nuestra "residencia temporal " ni mucho menos definitiva. Es solo un mundo de tránsito y ajuste del "nuevo cuerpo" a las necesidades medio-ambientales de los planetas y lugares celestes que iremos explorando y conociendo íntimamente hasta alcanzar "nuestra casa de Luz”, un mundo ciertamente diseñado para que todas nuestras más profundas expectativas y necesidades espirituales hallen una realidad donde saciarse y colmarse sobradamente. Y ni siquiera este lugar será definitivo, sino un maravilloso puente de belleza y sabiduría que nos conducirá hacia mundos de experimentación mucho más elevados. En todos estos planetas superiores destinados a recibir a los mortales sobrevivientes, se encuentran todos los tipos de razas y criaturas inimaginables que forman parte de la prolífica "raza universal humana”, la más extendida pero no la única.  La vida en dichos lugares es una experiencia enteramente física y material en toda la extensión de la palabra. El aire y la luz, el agua de los arroyos y la noche serena...Las elevadas y hermosas montañas encumbradas en el trono de la Gloria. La brisa de la tarde bailando dulce entre los campos sembrados de trigo. Los ríos simulando ser arterias cristalinas de esas tierras...Todo es de una belleza tan extraordinaria, que por mucho tiempo aun creeremos seguir en la Tierra...Y el viaje continúa...
Publicado por Manuel Estrada Villodres

El vuelo de la crisálida

Nosotros mismos experimentamos un vuelo alquímico desde la muerte hasta una vida renovada y sorprendente cuando bebemos la copa inevitable del morir en este mundo. No importa que caminos y circunstancias recorramos para llegar a ese inquietante momento, pues tras la cesación de todo signo y constante de vida física, la verdadera e inmaterial naturaleza del ser humano fallecido experimenta un profundo estado de sueño. La naturaleza esencial del ser humano está formada por tres "estructuras independientes, vivas, inmortales e interrelacionadas “que constituyen lo que "somos realmente”. Estas tres estructuras Vivas son; Personalidad, Mente y Memoria. La personalidad es el conjunto de características espirituales únicas e inmortales del Ser. La Mente es la inteligencia evolutiva de la Personalidad, habitáculo de los dones de la consciencia y lugar del nacimiento del Alma, más el secreto templo del Padre. La Memoria es la inmensa sala donde la experiencia almacena los recuerdos y las sensaciones asociadas al tiempo, a la realidad y al espacio. Estas tres "realidades " del ser son introducidas en un el embrión humano en el hecho de la Vida cuando esta es creada. Somos creaciones del Padre en busca de experiencias que alimenten nuestra memoria, permiten crecer a la Mente y manifestarse a la Personalidad. Cuando se completa el tiempo de nuestra asignación, debemos morir, debemos dejar todo cuanto poseíamos para iniciar la aventura experiencial más sorprendente que jamás pudiéramos imaginar. Esa aventura es lo que existe detrás de la Muerte. Al morir, todo ser humano dormita plácidamente durante un corto espacio de tiempo, mientras sus tres "partes reales" son "rescatadas y custodiadas" por los "Custodios de la Muerte”, seres de naturaleza espiritual responsables del traslado de todos los Mortales sobrevivientes a sus siguientes moradas de Vida y Progreso. Y mientras aquí, en la Tierra, sucede el duelo, el "durmiente reposa" en las antesalas de lo Alto, los mundos de Enseñanza de los hijos de Dios. Al final de este reposo el mortal, sin ser consciente de ello, es resucitado bajo una forma física semejante a su cuerpo, pero sustancialmente modificado según su estado evolutivo y características de la Personalidad Sobreviviente. El cuerpo del resucitado, aun siendo prácticamente el mismo, exhibe ciertos rasgos nuevos y asombrosos que provoca el mismo individuo a causa de la manifestación física de la belleza de su Alma. No hay fealdad, pero es cierto que a medida que el espíritu se desarrolla en luz y amor el individuo resplandece con un halo luminoso especial. El hecho de la resurrección es la técnica universal más extendida y frecuente en todos los universos del Padre para elevar desde la muerte hasta la vida a todos los mortales, sin excepciones no ser que alguno rechace deliberadamente esta gracia divina, la de la inmortalidad. A partir de la resurrección, comienza el camino más hermoso y esperanzador....
Publicado por Manuel Estrada Villodres